Los agentes hacen
el trabajo.
Tú firmas lo que sale.
Una agencia de marketing que investiga, planifica, escribe y mide sola. Todo lo que gasta plata o sale al público se detiene y espera a una persona.
Produce rápido.
Se detiene solo.
Investigar, planificar, redactar, calendarizar, analizar: todo eso corre sin pedir permiso. Publicar o mover un presupuesto, no. Ahí la ejecución se congela y queda esperando.
No es una instrucción que el modelo pueda razonar y saltarse. Es una interrupción en el grafo: el proceso literalmente no continúa.
Ves exactamente
lo que va a salir.
No un resumen, no un JSON. El texto completo, el canal, la fecha, los adjuntos, los caracteres. Tal cual se va a publicar.
Aprobar algo que no alcanzaste a ver es la falla que esta pantalla existe para evitar.
Y de dónde salió.
Cada decisión llega con su expediente, armado del historial real de la ejecución.
- De dónde vieneEl encargo original y qué subagentes lo tocaron.
- Por qué lo proponeLo que el agente dijo antes de pedir la herramienta.
- En qué se basaQué archivos leyó y cuáles escribió.
- Qué nadie verificóLo que quedó sin revisar. Se deduce de la evidencia, no de lo que el agente dice de sí mismo.
Firmas, o lo devuelves
con un motivo.
El motivo vuelve al agente como el resultado de la herramienta: es literalmente lo que va a leer para corregir. Por eso el campo es grande.
Y sabes lo que costó.
Cada llamada a un modelo queda anotada con el agente que la hizo, el cliente y el costo real que reportó el proveedor. No una estimación.
- Un cliente entero, de la marca al informe
- US$0.00
- Ejecuciones, de la marca al informe
- 0
- Firmas pedidas en el camino
- 0
- Defectos detectados en la evaluación
- 0/7
Una panadería de prueba con voz propia, caminada de punta a punta en 87 minutos. El revisor no se asume bueno: se mide contra entregables con defectos plantados. Las cifras las calcula una función desde los archivos de evaluación del repositorio; nadie las escribe.